domingo, 2 de marzo de 2014

LA VILLA

La villa es un juego de mesa para un mínimo de dos jugadores y un máximo de cuatro. Se caracteriza, desde mi punto de vista, por ser muy entretenido y a la vez original tratando la época medieval desde un punto de vista organizativo de lo que era una villa por entonces.

Cada jugador tiene que prosperar y conseguir puntos dentro de la villa gracias a las fichas que representan los familiares de la familia, valga la redundancia. Mediante turnos y acciones simples (en la segunda partida ya has cogido más o menos la dinámica...), cada uno de los familiares puede prosperar formando parte de la gente influyente de la villa, como gobernantes o miembros del clero. O, simplemente, como ganadero, agricultor o comerciantes. También se puede obtener prestigio para la familia viajando a otras villas. Cada una de las partes del juego está bien estudiada y se refleja de forma fiel de acorde con los puntos que pueden otorgar. Los habitantes de la familia tienen hijos, que a su vez tienen hijos... así hasta una cuarta generación. El objetivo, por tanto, principal, según aprendí las partidas que jugué, es intentar que los miembros de la primera generación fallezcan pronto en una posición de privilegio y los miembros de la última generación estén bien situados cuando la partida termina. Tanto los primeros como los últimos otorgan la mayoría de los puntos de una partida. El resto se consigue al viajar o vender determinados productos, por ejemplo. Una vez el cementerio "de prestigio" se ha quedado sin huecos, se va rellenando el cementerio "normal" y cuando éste está lleno, la partida termina.

Por tanto, como ley de vida que es, nuestros familiares irán falleciendo y ocupando estos huecos. Y es que el juego se basa en consumir tiempo, ya que cada acción que emplee el jugador implica el gasto de unos determinados puntos de tiempo, como si de un reloj se tratase, y cuando el reloj da una vuelta, el jugador decide cuál de los familiares tiene que morir y colocarlo en el cementerio correspondiente, según los huevos. Sólo resta decir que no puede morir nadie de una generación mientras quede alguien vivo de la generación anterior (punto muy importante si queremos que se muera alguien de la familia con cierto prestigio...) y que, como parte de las acciones, es obvio, podemos decidir que nazca alguien de la generación por la cual nuestra familia aún se mantiene vida. Evidentemente, esto es mucho más complejo de explicar, pero a modo de resumen, refleja más o menos la dinámica del juego. Me gustó mucho por su rapidez de aprendizaje y sus partidas no demasiado largas, aunque eso sí, cualquier decisión mal tomada puede influir mucho en el resultado final. Gracias a Fernando por las partidas. Tenemos un Heroquest pendiente...

miércoles, 19 de febrero de 2014

BATTLE MASTERS

Desgraciadamente, no llegué a disfrutar de este juego tanto como hubiera querido. Cuando pienso en cómo me enteraba de la existencia de estos juegos allá por los primeros 90 no consigo acordarme demasiado bien. Battle Masters salió a la venta poco después de Heroquest. Si no recuerdo mal, fueron más de 8000 de las antiguas pesetas, un dineral para la época, teniendo en cuenta que uno no tenía ingresos y que mis padres, pues... en fin, que costaba mucho ganar este dinero. Aún tengo grabada en mi memoria esa fría mañana de invierno, en días navideños, en la que fui a la tienda a adquirir el juego.

Battle Masters es un juego demasiado básico y luego, tras abrirlo, decepcionó. Y lo primero que me decepcionó fue el hecho de que las miniaturas no tenían peanas individuales, sino que encajaban mediante ranuras en peanas colectivas. De este modo, en cada peana pueden ir varias miniaturas, pero no me servían para el Heroquest; aunque eso fue, en un principio, un mal menor. Lo segundo que decepcionó fueron las reglas tan básicas del juego. Y es que el movimiento dependía del azar, pues a golpe de carta, se movían las bases de miniaturas y después, si se situaban adyacentes a las bases enemigas, se atacaba con dados similares a los de Heroquest. Y claro, no me cuadraba que en una sola tirada, pudiera quitar 3 puntos de vida a la peana y las  miniaturas de la misma se iban a tomar por... pues eso. Pero ya no hubo más decepciones. El contenido de la caja es brutal, con más de 120 miniaturas detalladas y de la misma medida que las del Heroquest (no en vano fueron los mismos fabricantes...), y siempre había tiempo de modificar un poco las reglas para hacer que cada miniatura tuviera más importancia. Los marcadores de cartón, de la misma medida del Heroquest, venían perfectos para contar puntos de vida y lo que me sorprendió fue el tablero, que más bien es un mantel, tanto en material como en tamaño, de prácticamente metro y medio por metro y medio. Así que si un día me quedo sin mantel, lo puedo usar.

Por tanto, el juego quedó un poco apartado por su simplicidad y porque coincidió en la época en la que uno empezaba ya con otras cosas y fue una pena no disfrutarlo del todo, pero para nada me arrepiento de su compra; primero, por lo revalorizado que se encuentra, y segundo, porque las miniaturas por separado ya cuestan más que el propio juego y hoy en día, donde todo está inventado, se pueden usar peanas y es como tener 120 miniaturas para Heroquest. Falta inventar o ampliar las reglas y disfrutarlo como un enano. De hecho, la foto que acompaña es del pasado mes de Julio, que monté el juego completo en la mesa (me faltaba mesa, la verdad...) y eché una buena guerra con pequeñas variaciones de reglas. Con lo que yo he sido a la hora de inventar juegos y lo oxidado que me encuentro... o quizá sean otros los motivos. Lo que tengo claro es que algo gordo espero montar, con todo el material que tengo disponible, y aunque me tenga que inventar unas reglas para jugar en solitario. Es lo que hay, por ahora...

jueves, 13 de febrero de 2014

ARQUERO ELFO

Heroquest no me cansaba, pero sí que llegó un momento en que se necesitan estímulos para continuar ampliando las posibilidades de un mundo de fantasía como el que Heroquest nos ofrece. Pero las miniaturas existían... o estaban en ello. El caso es que, por aquella época, no sé si Games Workshop sacó provecho de Heroquest para empezar a vender miniaturas, o si fue al revés, MB, la propietaria de Heroquest, la que se aprovechó de Games Workshop como fabricantes de miniaturas. Ésta última, si no lo tengo mal entendido, comercializó Warhammer, su juego de miniaturas de fantasía basado en batallas y guerras (lo que viene a ser un wargamer) y Warhammer 40k, donde las criaturas son las mismas pero usan la tecnología de un hipotético año 40.000, con sus armas futuristas y demás... que me corrija el entendido si no es así. Warhammer, como juego de estrategia, para mi gusto, era demasiado enreversado. Demasiadas tablas para todo, te pasabas media hora calculando para hacer una simple tirada de dados. Con decir que hay que usar reglas para medir los centímetros exactos entre las miniaturas que entran en combate (por ejemplo, para las tropas con arcos...) y que se podían abrir debates larguísimos acerca de la medida exacta porque apenas un centímetro podía variar completamente el daño causado con los proyectiles... para mi, excesivo. No digo que esté mal o que no sea divertido; simplemente, poco ágil para mi gusto.

Lo interesante es que el mundo de fantasía creado para Warhammer es totalmente compatible con Heroquest, y las miniaturas de Warhammer tienen algo más de calidad y se pueden comprar perfectamente para jugarlas en Heroquest. Y más divertido aún, y emocionante, es abrir una caja de miniaturas de Warhammer y destroquelar el plástico y montarlas. De esta forma, cada miniatura puede ser diferente, en función del lugar donde decidas pegar el carcaj con las flechas, la posición del brazo y cabeza u otros complementos que acompañan a cada caja de miniaturas de Warhammer. Así que este arquero elfo es diferente de los otros 15 que vienen en la caja porque así lo he montado y lo he pegado yo. Y es que en Warhammer es casi más importante cómo montes tus miniaturas y cómo las pintes que las batallas posteriores. 

Por ejemplo, este elfo que muestro, está formado por el cuerpo, la cabeza, el brazo izquierdo que ya incorpora el arco, el brazo derecho y el carcaj. En una caja de miniaturas suele haber siempre brazos de sobra, cabezas, y otros complementos cuyo peso en plástico no es importante (obviamente, no hay más cuerpos porque entonces la caja no sería de 16 miniaturas, sería de más...) para que de esta forma tengas donde elegir y combinar dichos elementos para hacer miniaturas diferentes.

lunes, 10 de febrero de 2014

CIVILIZATION

Este fue el primer juego al cual me enfrenté tras apuntarme a una asociación granadina de jugadores de este tipo de juegos que se podrían denominar "frikis". No pretendo hacer reseñas de los juegos que vaya comentando, a no ser que sea un gran especialista en los mismos, por el simple motivo de que reseñas hay miles (bueno, quizá no tanto...) en internet. Simplemente mostraré mi opinión.

Y mi opinión es que Civilization es un juego bastante interesante al tiempo que difícil, no en cuanto a aprendizaje de las reglas, lo cual es cuestión de tiempo y práctica, sino en aplicación de las mismas, pues son demasiados detalles como para acordarse de absolutamente todos. Al menos es la sensación que me dio. Y, da la casualidad de que, si en alguna de las fases de cada turno de juego, pasas por alto alguno de estos detalles, puede que hayas decidido la partida a favor de otro jugador. Obviamente, tras mi primera partida, esto no deja de ser una opinión superflua y quizá poco objetiva, pues reconozco que tendría que tener mucha más práctica. Pero bueno, en una primera impresión, es lo que se me quedó. Eso sí, como dije, para mi es un gran juego, tiene toda la pinta de seguir siéndolo y espero poder volver a jugar otro día. Desde aquí mi agradecimiento a mis compañeros de mesa, Fran y Luis, que tuvieron mucha paciencia.

viernes, 7 de febrero de 2014

ALABARDERO

Después de Heroquest me compré el Battle Masters. Un juego también de la desaparecida MB y del mismo creador, que igualmente contaba con miniaturas de 28mm compatibles con Heroquest. Sin embargo, estas miniaturas se deben encajar en la peana correspondiente, pues son varias las que forman una ficha del juego. Esto supuso una pequeña decepción, pero claro, las peanas ya estaban inventadas, así que el remedio es bien sencillo.

Battle Masters integra más de 100 miniaturas también de Games Workshop, al igual que Heroquest, y que suponen, con su peana correspondiente, un gran añadido como complemento a Heroquest, aunque nunca llegué a usarlas para el mismo.Todo llegará. En cuanto al Battle Masters, otro día hablaré de este juego. Simplemente decir que también lo conservo íntegro y sin una miniatura o carta perdida. Estoy deseando usarlo en mis campañas de Heroquest (próximamente, espero...).

miércoles, 5 de febrero de 2014

ESQUELETO

Este es uno de los esqueletos de Heroquest original. es de los que más me gustan de todos los que tengo pintados, que son más de la mitad de los 12 que tengo. Demasiado bien quedaban para lo que uno sabía por aquella época, en la cual no existía internet ni nada que se le pareciera. Toda sabiduría provenía de hermanos mayores y amigos de éstos, que conseguían revistas especializadas de la época y nos iluminaban con su sapiencia. La verdad es que era una pasada ponerse a pintar las miniaturas, y es una pena que algunos de los esqueletos, unos 3 o 4, tengan la guadaña rota... pero bueno, tengo piezas de repuesto de los que acabo de montar de Warhammer, así que intentaremos hacer un apaño. Los esqueletos es de lo que más me gusta en el mundo de las miniaturas. Otro día haré las cuentas, pero puede que ronden los 40 esqueletos los que tengo en total. 


martes, 4 de febrero de 2014

UN NUEVO TABLERO

Y hablando de Heroquest, el tablero del juego lo tengo ya muy trillado. Demasiado, diría yo. Así que aprovechando la plantilla existente en la comunidad española de heroquest (heroquest.es), lo descargué, lo edité con Photoshop para poner un ancho doble en los pasillos exteriores, y lo imprimí a máxima calidad en papel especial, y la verdad es que en la foto adjunta no se aprecia, incluso se notan los cortes (mi impresora sólo admite folios como papel más grande...), pero visto en persona ha quedado espectacular, con una calidad increíble y por supuesto muy jugable, sin problema alguno. El papel fotográfico donde lo he impreso lo he pegado en dos cartones gruesos (la línea de corte horizontal que se aprecia es real, es decir, el tablero está formado por dos piezas, la superior y la inferior...), así que sólo me queda buscar una especie de clips o fijador que las una para que no se separen dichas piezas o cartones en las partidas. 

Investigaré si puedo subir archivos a Blogger para compartir el tablero y cuando tenga los clips, lo mostraré para que os hagáis una idea.